Durante años, el huevo cargó con una reputación que parecía difícil de cambiar: que tenía demasiado colesterol, que podía afectar al corazón y que, por eso, había que limitar su consumo.
Pero la ciencia no es una fotografía que queda congelada para siempre. A medida que aparecen nuevos estudios y los investigadores reúnen la evidencia disponible, algunas ideas necesitan revisarse.
Y eso es justamente lo que está ocurriendo con el huevo.
¿Y si el problema nunca fue el huevo, sino todo lo que creíamos saber sobre él?
Una investigación publicada en 2025 se propuso responder una pregunta bastante amplia: ¿qué dice realmente la evidencia científica sobre el consumo de huevos y la salud?
Para hacerlo, los investigadores no realizaron un solo estudio. Hicieron algo todavía más interesante: revisaron investigaciones que ya habían reunido y analizado muchos estudios anteriores.
Este tipo de investigación se conoce como “umbrella review” o revisión de revisiones. En pocas palabras, permite mirar la evidencia disponible desde una perspectiva más amplia.
El equipo de investigadores analizó diferentes resultados relacionados con el consumo de huevos, entre ellos enfermedades cardiovasculares, colesterol, diabetes, cáncer y mortalidad.
Entonces, ¿qué encontraron?
Hay un dato que merece especial atención. Cuando compararon a las personas con un consumo alto de huevos frente a aquellas con un consumo bajo, no encontraron evidencia de una asociación con el riesgo de enfermedad cardiovascular ni con la mortalidad por cualquier causa.
Dicho de una manera más sencilla: la evidencia revisada no respalda la idea de que debamos evitar el huevo por temor a que, por sí solo, aumente nuestro riesgo cardiovascular.
¿Significa esto que el huevo es “milagroso”?
No. Y aquí está precisamente la parte más interesante de la ciencia. El estudio tampoco dice que comer huevos proteja automáticamente contra las enfermedades del corazón, ni que podamos comerlos sin importar el resto de nuestra alimentación.
Lo que dice es más sencillo y, al mismo tiempo, importante: no hay evidencia suficientemente sólida para recomendar que las personas eviten el huevo como regla general. Los autores concluyen que el huevo puede formar parte de una alimentación saludable.
Esto nos recuerda algo que a veces olvidamos cuando hablamos de nutrición: un alimento no existe de manera aislada.
Lo que comemos durante todo el día, la cantidad, la forma de preparación y el resto de nuestros hábitos también forman parte de la historia.
No es lo mismo hablar de un huevo acompañado de vegetales, frijoles y tortilla que de un desayuno completo basado en alimentos ultraprocesados. Por eso, reducir toda la conversación nutricional a “el huevo sí” o “el huevo no” puede dejarnos con una imagen incompleta.
Entonces, ¿qué podemos decir hoy sobre el huevo?
Podemos decir que la ciencia sigue estudiándolo, que algunas de las preocupaciones históricas alrededor de su consumo están siendo revisadas a la luz de nueva evidencia.
Y que, de acuerdo con esta revisión de la literatura científica, no existe evidencia suficientemente sólida para recomendar que se evite el huevo por razones de salud cardiovascular o mortalidad general.
Eso convierte al huevo en lo que siempre ha sido: un alimento nutritivo que debe formar parte de una alimentación saludable y equilibrada.
Después de años de escuchar que había que tenerle miedo, la evidencia reciente nos invita a hacer algo mucho más útil: informarnos antes de juzgarlo.
Porque cuando hay más ciencia sobre la mesa, también podemos tomar mejores decisiones sobre lo que ponemos en nuestro plato.
Más ciencia. Más huevos.