Dos huevos al desayuno. Un huevo en una ensalada. Tres huevos después de entrenar. Cuando se trata de este alimento, una de las preguntas que más se repite es: ¿cuántos huevos puedo comer al día?
Y aunque en nutrición muchas veces buscamos respuestas rápidas, la realidad es que no existe una cifra que funcione exactamente igual para todas las personas.
La Licda. Alejandra Ascencio, nutricionista del mes de septiembre dem ConHuevos.com.sv, explica que una persona sana puede consumir entre 1 y 3 huevos al día, siempre dentro del contexto de una alimentación equilibrada.
Sin embargo, la experta hace una precisión importante: las necesidades nutricionales son individuales y deben considerarse factores como los objetivos y requerimientos de cada persona.
Dos huevos: una opción práctica de proteína
Para tener una referencia sencilla, dos huevos aportan aproximadamente 12 a 14 gramos de proteína, ya que cada unidad contiene alrededor de 6 a 7 gramos.
Pero no se trata solamente de sumar gramos.
La proteína del huevo es considerada de alta calidad porque contiene los aminoácidos esenciales que nuestro organismo necesita y que debemos obtener a través de la alimentación.
“Están en proporciones muy adecuadas para que podamos aprovecharlos”, explicó Ascencio al referirse a los aminoácidos presentes en la proteína del huevo.
Por eso, el huevo puede ser una opción interesante dentro de la alimentación de quienes buscan apoyar el mantenimiento y desarrollo de la masa muscular, especialmente cuando se combina con una alimentación adecuada y actividad física.
¿Y 14 huevos a la semana?
Si una persona sana consume dos huevos al día, hablamos de aproximadamente 14 huevos a la semana.
Esta cantidad puede formar parte perfectamente de una alimentación equilibrada, según explicó la nutricionista. Pero nuevamente, la clave está en no sacar el huevo de contexto.
No comemos únicamente huevos durante el día. Nuestra alimentación está compuesta por diferentes alimentos y grupos de alimentos, y es ese conjunto el que debe evaluarse.
Por eso, más que pensar que existe una “dosis” universal de huevo, conviene entender cómo este alimento encaja dentro de nuestras necesidades.
¿Frito, revuelto o estrellado?
Aquí aparece otra pregunta frecuente: ¿cuál es la mejor forma de preparar el huevo?
La buena noticia es que podemos prepararlo de muchas maneras y seguir aprovechando sus nutrientes.
La Licda. Ascencio comparte sus preferencias: “A mí me gustan especialmente estrellado o revuelto, utilizando poco aceite”.
Y esa es precisamente una de las claves: no hace falta complicar la preparación.
La recomendación de la experta es evitar someter el huevo a una cocción excesiva y no añadir grandes cantidades de aceite, mantequilla u otros ingredientes que aumenten innecesariamente las calorías de la preparación.
Además, existe una regla que sí debemos tener siempre presente: por seguridad alimentaria, el huevo debe quedar bien cocido.
Así que si estabas buscando una forma sencilla de sumar proteína de buena calidad a tu alimentación, quizá la respuesta ya estaba en tu cocina.