Uno de los errores más frecuentes que la Licda. Johana Aquino observa en consulta es evitar el huevo después de una cirugía, bajo el mito de que “puede infectar la herida”.
No existe evidencia científica que respalde esta creencia. De hecho, ocurre lo contrario.
El huevo: aliado en la recuperación
Después de un procedimiento quirúrgico, el cuerpo necesita proteína de alta calidad para regenerar tejidos, fortalecer el sistema inmune y favorecer la cicatrización. El huevo aporta:
- Proteínas completas con todos los aminoácidos esenciales
- Fácil digestibilidad
- Versatilidad en preparaciones suaves y adecuadas para pacientes
Eliminarlo puede comprometer el aporte proteico de la dieta, especialmente en personas con bajo apetito o acceso limitado a otras fuentes proteicas.
El miedo al huevo: una relación emocional con la comida
Temerle a un alimento tan natural como el huevo revela algo más profundo: nuestra relación con la comida está influenciada por creencias aprendidas desde la infancia, tradiciones familiares y mensajes repetidos sin base científica, señala la nutricionista.
Por ello, añade, cuando “satanizamos” un alimento sin evidencia, dejamos de practicar una alimentación consciente. Comer bien no es tener miedo; es informarse y tomar decisiones con criterio, recalcó.
Entonces, ¿el problema es el huevo?
La respuesta es No. El huevo por sí solo es un alimento nutricionalmente denso y equilibrado, nos explica la experta.
La diferencia suele estar en cómo lo preparamos y con qué lo acompañamos. No es lo mismo un huevo cocido que uno frito en abundante aceite —especialmente si es reutilizado—. Muchas veces, el exceso de grasa añadida es lo que incrementa significativamente la carga calórica del plato.
El enfoque no debería ser eliminar el huevo, sino:
- Elegir métodos de cocción más saludables (hervido, pochado, revuelto con poca grasa).
- Acompañarlo con vegetales, granos integrales y alimentos frescos.
- Integrarlo dentro de un patrón alimentario equilibrado.
En conclusión, en todas las etapas de la vida —infancia, adolescencia, adultez y envejecimiento— el huevo puede formar parte de una alimentación saludable, accesible y nutritiva.
Dejar atrás los mitos no solo mejora nuestra dieta. También mejora nuestra relación con la comida y favorece una buena salud.