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Huevo y colesterol: la historia no termina en una cifra

Durante años, el huevo fue señalado como uno de los alimentos que debíamos evitar para cuidar el corazón. Su contenido de colesterol generó dudas sobre qué tan conveniente era incluirlo en nuestra alimentación y, para muchas personas, terminó convirtiéndose en un alimento al que había que tenerle cuidado.

Pero la ciencia ha permitido comprender mejor esta relación. Hoy sabemos que el colesterol que consumimos a través de los alimentos no es exactamente lo mismo que el colesterol que circula por nuestra sangre. Nuestro organismo también produce colesterol y cuenta con mecanismos para regularlo.

Esto significa que no podemos determinar el efecto de un alimento únicamente por su contenido de colesterol. También debemos considerar cómo responde nuestro cuerpo y, sobre todo, el conjunto de nuestra alimentación.

¿Qué dicen los estudios sobre el consumo de huevo?

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2020 reunió 17 ensayos clínicos aleatorizados para estudiar la relación entre el consumo de huevos y los niveles de colesterol en personas sanas.

Los investigadores analizaron distintos indicadores, entre ellos el colesterol LDL, conocido popularmente como “colesterol malo”; el HDL, llamado “colesterol bueno”; y la relación entre ambos.

Los resultados encontraron variaciones en algunos de estos indicadores entre las personas que consumieron más huevos y los grupos de comparación. Esto demuestra que el organismo puede responder al consumo de huevo de distintas maneras, pero también nos recuerda que evaluar la salud cardiovascular requiere mirar más allá de una sola cifra.

En otras palabras, el contenido de colesterol de un alimento no determina por sí solo si debemos incluirlo o excluirlo de nuestra dieta.

¿Podemos seguir disfrutando del huevo?

¡Claro que sí! El huevo es un alimento nutritivo, versátil y fácil de incorporar a diferentes preparaciones. Aporta proteínas de alta calidad y otros nutrientes importantes, por lo que puede formar parte de una alimentación variada y equilibrada.

Como ocurre con cualquier alimento, su consumo debe entenderse dentro del conjunto de nuestros hábitos: la variedad de lo que comemos, las porciones, la actividad física y nuestro estado de salud también cuentan.

La ciencia no nos invita a tenerle miedo al huevo. Nos invita a conocer mejor sus componentes, comprender cómo responde nuestro organismo y tomar decisiones alimentarias con información.

Así que no dejés que una sola cifra te haga perder de vista todo lo que este alimento puede aportar a tu mesa.

El huevo merece un lugar en una alimentación equilibrada. Conocer la ciencia detrás de su consumo nos permite disfrutarlo con más información y menos prejuicios.

Más ciencia. Más huevos.

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