¡No hay que temerle al huevo!

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Un nuevo año inició. Y probablemente las fiestas hicieron algunos estragos en la báscula. Empero, el 2022 presenta un abanico de oportunidades para retomar el cuidado de nuestra salud. Activar y comenzar un estilo de vida saludable es un primer paso. Pero no menos importante es poner atención en la alimentación.

Y en ese sentido es vital tomar “el toro por lo cuernos”. O quizás sea mejor decir, colocar el huevo en el plato. Sobre eso conversamos con la licenciada Diana Cruz. Sin rodeos, la nutricionista fue tajante: “¡No hay que temerle al huevo!”.

«La clara del huevo está formada principalmente por agua y proteínas de alto valor biológico que contienen los 8 aminoácidos esenciales. Mientras que la yema es una fuente rica en vitaminas, minerales, así como lípidos (que incluso no afectará nuestro colesterol) y proteínas.»

Diana Cruz

En nuestro objetivo de informarles más sobre la adecuada nutrición, le consultamos a la experta qué significa que el huevo sea de alto valor biológico. La licenciada Cruz explicó que el huevo “es un alimento que nos ayuda a aumentar la masa muscular, nos da energía e interviene en la síntesis de proteínas del cuerpo”.

“El huevo es un alimento fácil de encontrar. Podemos acceder a él sin mayor problema. Es barato. En poca cantidad nos estamos nutriendo y son pocas calorías las que se consumen”, reiteró.  En otras palabras, da saciedad y nos hace más fuertes, por mencionar algunos beneficios.  

Sobre la composición de la “cápsula vitamínica”, Cruz recalca que el huevo está compuesto principalmente por agua. Pero indica que también contiene proteínas de alto valor biológico. Y eso, dice, es lo más importante.

“Sus aminoácidos esenciales nos ayudan mucho en la sintetización, aporta a tener una mejor respuesta inmunológica del cuerpo, a su producción de inmunoglobulinas, anticuerpos que nos ayudan a procesar las grasas y los lípidos”, explica.

“Existe el tabú de que el huevo es malo. En realidad, es todo lo contrario. Nos ayudará a que el colesterol bueno se mantenga en los niveles adecuados y eso evita que se eleve el colesterol malo”, recalcó la nutricionista.  

Para la experta, lo que hay que cambiar es el “chip de las personas”. Plantea que lo que se debe hacer es aprender a cocinar, usar los aceites adecuados, o buscar métodos como la cocción en agua.

Sobre la yema, víctima de tabúes desde hace décadas, Cruz nos manifiesta que es justo en ella donde “están los mejores nutrientes”. “Ahí están las vitaminas, los minerales, está la mayor fuente de proteínas. No hay por qué tenerle miedo. Miedo hay que tenerle a la semita”, sentenció.