Aminoácidos esenciales

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Huevo, empaque de los aminoácidos esenciales

El huevo es delicioso, versátil y de fácil preparación. Pero aún más importante, es un recipiente natural lleno de nutrientes.

Múltiples estudios recalcan el valor nutricional del huevo como alimento. Su contenido equilibrado de carbohidratos, proteínas, minerales y vitaminas lo hacen único. Como bien lo señala la International Egg Commission,  “el huevo es una fuente inagotable de nutrición”.

Por si no lo sabían, la yema del huevo contiene vitaminas A, D, E, K y biotina Además de minerales  y nutrientes como el calcio, fósforo, hierro, zinc, selenio y colina. Mientras que en la clara se concentra la mitad de las proteínas, las vitaminas B2, el yodo, magnesio y el potasio.

Y en el caso de los requerimientos nutricionales de la mujer se convierte en un valiosísimo aliado. Al respecto, el Instituto de Estudios del Huevo (IEH) señala que las mujeres cuentan con ciertos requerimientos nutricionales característicos, en algunos casos incluso superiores a los de los hombres.

Es ahí donde el huevo se convierte en un alimento vital en la dieta de la mujer por la densidad nutricional que posee. Sin olvidar que aporta pocas calorías.

El huevo y la alimentación femenina

El huevo, o la píldora vitamínica como se le conoce en algunos ámbitos, posee componentes claves en la alimentación de la mujer. Entre ellas, el Instituto de Estudios del Huevo destaca:

Proteínas

Como ya hemos mencionado, el huevo es un alimento con un alto contenido proteico y contiene aminoácidos esenciales. La calidad de las proteínas del huevo lo hacen sumamente recomendable en los periodos de la infancia, la gestación o lactancia. 

Además, la proteína del huevo contiene leucina, clave en la síntesis de tejido muscular, y triptófano, un aminoácido esencial para sintetizar la serotonina (relacionada con el estado de ánimo) y la melatonina (ciclos y control del sueño).

Colina

Este nutriente forma parte de las membranas celulares y su principal fuente es el huevo, donde aparece integrado a la yema de una forma sumamente aprovechable para el organismo. El consumo de dos huevos desde los 10 años proporciona más del 50 % de la ingesta diaria recomendada de este nutriente, señala el (IEH). Cabe destacar que la colina es necesaria en cantidades elevadas en el embarazo, lactancia y tercera edad.

Luteína y zeaxantina

Si bien no son considerados nutrientes, aportan beneficios a la salud por sus efectos antioxidantes y anticancerígenos. Asimismo, reducen el riesgo de cataratas y previenen la degeneración macular que provoca pérdida de la vista.

Por su parte, la luteína posee efectos antiinflamatorios, ayuda a prevenir enfermedades coronarias y el desarrollo de ciertos tipos de cáncer.

El IEH destaca que estos compuestos aparecen en el plasma del cordón umbilical y la leche materna.

Vitamina D

Clave para la formación y mantenimiento de la masa ósea. Además, ayuda en la prevención de la osteoporosis en las mujeres en edad avanzada. Estudios indican que el aumento de su aporte puede ayudar a prevenir infecciones y alergias, enfermedades coronarias, hipertensión, diabetes tipo 1, obesidad, esclerosis múltiple e incluso ciertas clases de cáncer.

Hierro La yema proporciona hierro de manera natural. Para las mujeres en edad fértil, es una fuente ideal para reponer la pérdida de hierro de la menstruación. Así como para brindar las demandas adicionales en el embarazo y lactancia.